Published
July 16, 2026
Last updated
September 24, 2026

¿Qué es IMMEX? El programa que sostiene la manufactura en México

IMMEX difiere el arancel mientras cumpla sus condiciones. Las cinco modalidades, la trampa del IVA y lo que cambió con la reforma 2026.

Santiago Obeso
Book
9 min de lectura
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IMMEX no es un beneficio fiscal. Es un diferimiento que hay que seguir ganándose.

 

Casi cualquier conversación sobre nearshoring en México termina en cinco letras: IMMEX. Es el programa detrás de la mayor parte de la manufactura de exportación del país, y la razón por la que un productor europeo o asiático puede traer insumos a México, transformarlos y enviar producto terminado al norte sin pagar arancel de importación a la entrada. Eso se entiende bien. Lo que se pierde en el camino, y lo que le cuesta dinero real a las empresas en su primer año, es la palabra diferimiento. IMMEX no condona el impuesto sobre sus insumos importados. Lo difiere, con la condición de que exporte lo que importa, lo demuestre y lo siga demostrando. Si lo trata como condonación, la primera auditoría se lo corrige, y con costo.

 

Esta es la guía de base, la que conviene leer antes de modelar un solo costo puesto en planta, no después de recibir la primera determinación de créditos fiscales.

 

Qué es IMMEX

 

IMMEX son las siglas de Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación. Es un programa creado por el Decreto IMMEX y administrado por la Secretaría de Economía (SE), que permite a una empresa autorizada importar temporalmente mercancías utilizadas en un proceso industrial o de servicio vinculado a la exportación, difiriendo los impuestos que generaría una importación definitiva.

 

El programa integró en un solo decreto lo que antes eran regímenes separados, los antiguos programas de maquila y PITEX. Conforme al artículo 3 del Decreto IMMEX, opera en cinco modalidades, y elegir la correcta es la primera decisión estructural de cualquier operación:

 

  1. Controladora de empresas, que permite a una sociedad controladora certificada y a sus subsidiarias operar bajo un mismo programa.
  2. Industrial, para empresas que realizan un proceso industrial de transformación o elaboración de mercancías destinadas a la exportación. Es la modalidad más utilizada por los manufactureros.
  3. Servicios, para empresas que prestan servicios a mercancías de exportación o servicios de exportación, limitada a las actividades que autorice la SE.
  4. Albergue, en la que una o varias empresas extranjeras aportan la tecnología y los materiales, y una empresa mexicana opera el programa sin que la extranjera opere IMMEX de forma directa.
  5. Terciarización, para empresas certificadas que no cuentan con instalaciones productivas propias y realizan sus operaciones a través de terceros.

 

En la práctica, la modalidad adecuada suele ser clara. Un manufacturero que transforma insumos en producto terminado de exportación toma la modalidad Industrial. Un grupo que quiere un solo programa para la matriz y sus plantas usa Controladora. Una empresa extranjera que quiere producir en México sin montar su propia estructura aduanera y legal entra a través de un operador de Albergue. Servicios cubre el trabajo de servicios vinculado a la exportación, y Terciarización aplica a una empresa certificada que subcontrata su producción física. Elegir la modalidad equivocada rara vez es fatal, pero es costoso de corregir cuando el inventario y los pedimentos ya están corriendo bajo ella.

 

IMMEX e IVA: qué se difiere y la trampa que muchos no ven

 

La razón por la que IMMEX sostiene la manufactura en México es el flujo de efectivo. Cuando importa un insumo en definitiva, paga el Impuesto General de Importación (IGI) a la entrada. Bajo IMMEX, ese impuesto se difiere mientras la mercancía permanece en el programa y se extingue cuando retorna al extranjero como producto terminado. Cargos relacionados, como el Derecho de Trámite Aduanero (DTA), también se aplican en términos preferenciales para importaciones temporales, y el programa puede suspender las cuotas compensatorias sobre las importaciones temporales cubiertas, según la mercancía y las reglas aplicables. Para una operación que mueve millones de dólares en insumos al año, ese diferimiento marca la diferencia entre una estructura de costos competitiva y una que no lo es.

 

Aquí está la trampa, y es el malentendido más caro que traen las empresas que llegan al programa. Desde que entró en vigor la reforma a la Ley del IVA de 2014, las importaciones temporales bajo IMMEX causan el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y, en su caso, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), salvo que la empresa cuente con la certificación en materia de IVA e IEPS o garantice el monto. Sin esa certificación, el diferimiento cubre el arancel, no el IVA. El IVA se vuelve una salida de efectivo real en cada importación temporal. Se recupera después a través de la mecánica mensual del impuesto, pero el desfase entre pagarlo a la entrada y recuperarlo puede presionar el capital de trabajo de una operación de alto volumen.

 

Un fabricante europeo de equipo industrial que se instaló en el Bajío lo aprendió en su primer mes de operación. Había construido su modelo de costo puesto en planta suponiendo que IMMEX significaba importar sin arancel y sin impuestos, y todavía no había obtenido la certificación. Cuando arrancó la operación, cada importación temporal traía un pago de IVA que el modelo nunca presupuestó. El programa no falló. La empresa simplemente leyó diferimiento como condonación, y el hueco en el flujo de efectivo fue la corrección.

 

La lección atraviesa todo lo relacionado con IMMEX: es diferimiento, no condonación. El arancel que no pagó a la entrada se sigue debiendo si la mercancía nunca sale. El IVA solo parece exento si de verdad obtuvo la certificación.

 

Esto importa hoy más que hace una década. Conforme las cadenas de suministro se relocalizan hacia México, más empresas entran a IMMEX por primera vez sin la memoria institucional que las maquiladoras fronterizas construyeron durante décadas. El programa es el mismo. Quienes lo usan son más nuevos, y entre más nuevo el operador, más probable es que confunda diferimiento con condonación.

 

Requisitos IMMEX: cómo obtener el programa y conservarlo

 

Obtener la autorización IMMEX es una puerta de entrada. Conservarla es el trabajo real.

 

Para calificar, en general la empresa debe ser una persona moral residente en México que tribute conforme al Título II de la Ley del Impuesto sobre la Renta, y debe comprometerse a realizar exportaciones anuales superiores a 500,000 dólares, o su equivalente en pesos, o a exportar al menos el 10% de su facturación total. Ese compromiso de exportación no es un requisito que se cumple una sola vez al arrancar. Es una condición vigente que la SE puede verificar, y quedar por debajo pone en riesgo la autorización.

 

Una vez autorizada, la empresa tiene tres obligaciones permanentes:

 

  1. Control automatizado de inventarios. La empresa debe operar el sistema de control de inventarios definido en el Anexo 24 de las Reglas Generales de Comercio Exterior, el mismo sistema que el SAT revisa primero. Bajo IMMEX, su compromiso de exportación y su registro de descargos de inventario son dos caras de una misma obligación: el sistema tiene que demostrar que lo que importó temporalmente se retornó, se transformó y se exportó, o se descargó por otra vía.
  2. Plazos de permanencia. Las mercancías importadas temporalmente deben retornarse o descargarse dentro de los plazos que fija la Ley Aduanera, antes de que excedan su permanencia en el programa.
  3. Estar activo en el Padrón de Importadores y, cuando la mercancía lo requiera, en el Padrón de Sectores Específicos. Si pierde ese estatus, las importaciones se detienen sin importar el programa IMMEX.

 

Un insumo que excede su plazo sin descargo no se queda simplemente ahí. La autoridad puede tratarlo como importación definitiva, lo que hace exigible el IGI diferido, el IVA que nunca estuvo exento sin certificación, más recargos y actualizaciones. El plazo de permanencia, en otras palabras, es la fecha límite que su Anexo 24 existe para defender.

 

Los insumos sensibles traen una capa adicional. El Decreto IMMEX enlista en sus propios anexos categorías de mercancías sensibles con requisitos adicionales o exclusiones, y sectores como el acero, los textiles y ciertos químicos enfrentan controles más estrictos. Si su lista de materiales toca esas categorías, confirme el tratamiento antes de importar, no después.

 

La reforma aduanera de 2026 (publicada en el Diario Oficial de la Federación el 19 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026) elevó la exigencia en los tres frentes. Los agentes aduanales ahora tienen responsabilidad solidaria por las operaciones que despachan, la conservación documental para regímenes especiales como IMMEX se extiende a diez años, y los sistemas de control de inventarios deben ser permanentes e interoperables con el sistema electrónico aduanero. IMMEX sigue siendo tan viable como siempre. Ahora exige un estándar de operación más alto para conservarlo.

 

Cuatro ideas equivocadas sobre IMMEX

 

La primera es que IMMEX significa no pagar impuestos. Difiere el arancel y, solo con certificación, el IVA. Sin la certificación, el IVA se paga a la entrada. Diferimiento, no condonación.

 

La segunda es que IMMEX es solo para maquiladoras fronterizas. Las cinco modalidades funcionan en cualquier parte del país para cualquier empresa que califique, y por eso el Bajío y los estados del centro ya concentran tanta actividad IMMEX como la frontera norte.

 

La tercera es que, una vez otorgado, IMMEX es permanente. El compromiso de exportación y las obligaciones de inventario son condiciones que hay que seguir cumpliendo, y el programa se puede perder. La autorización es un estatus que se mantiene, no un derecho adquirido.

 

La cuarta es que el programa IMMEX y la certificación en materia de IVA e IEPS son lo mismo. No lo son. IMMEX es el programa de diferimiento arancelario que otorga la SE. La certificación es un registro distinto ante el SAT que regula el tratamiento del IVA. Una empresa puede tener uno sin el otro, y muchas descubren la diferencia hasta que llega la primera determinación de IVA.

 

Cuándo involucrar a su agente aduanal en IMMEX

 

La asesoría especializada se paga sola en momentos previsibles: al elegir la modalidad en el arranque, al calcular con honestidad el costo puesto en planta resolviendo el tema del IVA antes de modelar cualquier cosa, al proteger el porcentaje de exportación cuando cambian los volúmenes, y al revisar su postura documental y de inventarios frente a la reforma de 2026. Cada una de esas decisiones es barata de tomar bien al inicio y cara de corregir después de una determinación.

 

Vale la pena mencionar un programa complementario, porque IMMEX no es la única palanca. PROSEC, el Programa de Promoción Sectorial, es otro programa de la Secretaría de Economía que reduce el arancel de importación sobre insumos específicos para los sectores autorizados, y muchas operaciones usan IMMEX y PROSEC al mismo tiempo. Qué combinación conviene es una pregunta de modelación, no una decisión por default, y pertenece a la misma conversación que la modalidad y la certificación.

 

IMMEX construyó la manufactura moderna en México y va a sostener la mayor parte de la ola de nearshoring que viene. Pero premia a quienes lo tratan como una disciplina, no como un descuento. Las dos decisiones que definen su costo real, qué modalidad le corresponde y si va a certificarse o garantizar, pertenecen al inicio, antes de que cruce la primera unidad.

 

Si está por instalarse en México, esta es la pregunta que conviene responder antes que cualquier otra: ¿ya calculó el IVA de sus importaciones temporales, o dio por hecho que no lo iba a pagar?

 

TRADE. UNDER CONTROL.

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